Bogotá: Transforming Women's Unpaid Care Work in Times of the Pandemic [español abajo]

Diana Rodríguez Franco

In Bogotá, the unpaid care burden falls disproportionately on women who, on average, devote 3 hours more daily to this type of work than men. Care work is usually unpaid, undervalued, and assumed to be a female responsibility in a male chauvinistic culture that overlooks the social and economic contributions of female caretakers, whose work, if paid, would account for 13% of Bogota’s GPD and 20% of Colombia’s GDP.

The care burden, in particular for low-income women, limits the possibilities of professional development and political participation, dampers self-care, and exacerbates women’s time poverty which is a structural cause of gender inequality. With daycares, schools, and elderly homes closed during the COVID-19 pandemic, the situation has reached alarming proportions: 30% of Bogotá’s female population (that is 1.2 million women) now devote an average of 10 additional hours to care-related work full-time.

In order to avoid women’s care work resulting in neglecting their own lives and fostering economic dependency and inequality, Bogotá designed and launched the first city-level Care System in Latin America. It is an innovative solution to recognize the contribution of caregivers; redistribute responsibility more equitably between women and men; and reduce women’s unpaid care work so they can pursue personal development and self-care. 

Bogota's District Care System offers services that address the high care demands in a shared manner between the city government, the national government, the private sector, communities, and households. Its operation design simultaneously provides services for women who provide care and for the people who they care for. For example, while a female caregiver enrolls in a program to finish high school, her child and child's father engage in playful and physical activities provided by the System. 

Caregivers can access these services in the Care Blocks (1) distributed throughout the city, or through our home relay programs. For women who live in rural or peripheral areas with difficult access, Care Buses, the mobile version of Care Blocks, are deployed. Today, four Care Blocks and two Care Buses are in operation. More than 4,000 women have benefited from services in Care Blocks, and more than 2,700 through Care Buses.

The System also includes workshops and cultural change campaigns for families and society at large to overcome gender norms that allocate care responsibility exclusively on women. Men’s Care School, in which they learn housework activities and acquire abilities to take care of others, is one of our key strategies to foster cultural change. 

Moreover, the Care System underlies the city’s Economic Reactivation Strategy to boost women’s access to employment and entrepreneurship. By releasing women’s time that was formerly devoted to unpaid care work, they are able to engage in education programs to enhance their productivity designed by the Secretary for Women and SENA (2). This Economic Reactivation Strategy also stimulates the creation of employment opportunities for women through alliances with the private sector, particularly in historically masculine sectors such as construction and transportation.

Furthermore, as women’s time is released, they can engage in political activities, reducing gender inequality in the political arena. Bogotá’s Secretary for Women accompanies them in this process, with programs such as the School for Parity (Escuela Par) which offers practical political skills.

Yet Bogotá’s Secretary for Women isn’t only at the forefront of women’s economic development and wellbeing. It is also implementing effective policies for the prevention and attention of gender-based violence. “Shelter Homes” (Casas Refugio) guarantee the reception of female victims of gender violence and their families, and provide them with psychosocial, legal, pedagogical, nutritional, and first aid support. In the last year and a half, 429 women and 422 accompanying children and adolescents have received shelter. 

At the end of 2020, the Secretary for Women launched a new legal aid program for victims of gender-based violence in five hospitals, which tended to 1,073 women in 2021. Likewise, it provides free psychosocial and legal services for female victims of gender violence through our hotline “Línea púrpura” (21,886 women received support between January 2020 and May 31st 2021).

And last, but not least, we offer training to Bogotá’s police force on Human Rights, Gender and Intersectionality approaches, and dignified treatment for LGBTQ+ citizens and people engaged in paid sexual activities. This strategy has become increasingly important since riots have been growing in Bogotá in the last two months.

In conclusion, Bogotá is on the leading edge of women’s economic and political development and in the prevention and care for gender-based violence in Colombia. We hope that our policies contribute to a safer and more egalitarian future for women in Bogotá and that they inspire other local governments to invest in the wellbeing of women. 

Footnotes:
1 Physical spaces where care services are provided by multiple institutions within an 800- meters vicinity.  
2 Spanish: Servicio Nacional de Aprendizaje/ National Learning Service

Bogotá: Transformando el trabajo de cuidado no remunerado en tiempos de pandemia

Diana Rodríguez Franco

En Bogotá, la carga del cuidado no remunerado recae de manera desproporcionada sobre las mujeres que, en promedio, dedican 3 horas más al día a este tipo de labores que los hombres. El trabajo de cuidado suele ser no remunerado, subvalorado y asumido como una responsabilidad femenina en una cultura machista que pasa por alto las contribuciones sociales y económicas de las cuidadoras, cuyo trabajo, de ser remunerado, representaría el 13% del PIB de Bogotá y el 20% del PIB de Colombia.

La sobrecarga de cuidado, en particular para las mujeres de bajos ingresos, limita sus posibilidades de desarrollo profesional y participación política, dificulta el autocuidado y exacerba la pobreza de tiempo de las mujeres: una de las principales causales de la desigualdad de género.

Y con el cierre de guarderías, escuelas y residencias de ancianos durante la pandemia, la situación ha alcanzado proporciones alarmantes: hoy el 30% de la población femenina de Bogotá (es decir, 1,2 millones de mujeres) se dedica exclusivamente al trabajo de cuidado, con un promedio de 10 horas diarias dedicadas a este tipo de tareas.

Para evitar que cuidar a los demás se traduzca en descuidar la propia vida y en el aumento en la dependencia económica y la desigualdad de género, Bogotá está implementando el primer Sistema Distrital de Cuidado en América Latina. Es una solución innovadora para reconocer la contribución de las cuidadoras; redistribuir la responsabilidad de manera más equitativa entre mujeres y hombres; y reducir el trabajo de cuidado no remunerado de las mujeres, fomentando su desarrollo personal y su bienestar.

El Sistema Distrital de Cuidado de Bogotá articula servicios para atender las altas demandas de atención de manera corresponsable entre el gobierno local, el gobierno nacional, el sector privado, las comunidades y los hogares. Provee simultáneamente servicios a las mujeres que brindan cuidado y a las personas que cuidan. Así, por ejemplo, mientras una cuidadora participa en un programa para terminar la escuela secundaria, su hijo y su padre participan en actividades físicas proporcionadas por el sistema.

Las cuidadoras pueden acceder a estos servicios en las Manzanas de Cuidado distribuidas por toda la ciudad, o a través de nuestros programas de atención domiciliaria. Para las mujeres que viven en áreas rurales o periféricas con difícil acceso, hemos implementado las Unidades Móviles, versiones móviles de las Manzanas de Cuidado. Hoy están en funcionamiento 4 Manzanas de Cuidado y 2 Unidades Móviles. Más de 4.000 mujeres se han beneficiado por los servicios prestados en las Manzanas de Cuidado y más de 2.700 se han beneficiado por los servicios prestados en las Unidades Móviles.

El Sistema también ofrece talleres y campañas de cambio cultural para las familias y la sociedad en general, orientadas a la superación de las normas de género que asignan la responsabilidad del cuidado exclusivamente a las mujeres. Entre estas estrategias destaca la Escuela de Cuidado para Hombres, en la que los hombres aprenden oficios domésticos y adquieren habilidades para cuidar de los demás.

Además, el Sistema Distrital de Cuidado genera las condiciones necesarias para la implementación de la Estrategia de Reactivación Económica de la ciudad, orientada a facilitar el acceso de las mujeres al empleo y el emprendimiento. Al liberar el tiempo de las mujeres cuidadoras, estas pueden participar en programas educativos diseñados por la Secretaría de la Mujer y el SENA para mejorar su productividad. Y también pueden beneficiarse de las oportunidades de empleo que se estamos creando a través de alianzas con el sector privado, particularmente en sectores históricamente masculinizados como el sector de la construcción y el sector transporte.

Por otra parte, al reducir la pobreza de tiempo de las mujeres, pueden participar en actividades políticas, reduciendo la desigualdad de género en la esfera pública. La Secretaria de la Mujer de Bogotá las acompaña en este proceso, con programas como la Escuela para la Paridad (Escuela Par) que ofrece habilidades de liderazgo político.

Pero la Secretaria de la Mujer de Bogotá no solo se ha convertido en una autoridad en el desarrollo económico y el bienestar de las mujeres. También está implementando políticas efectivas para la prevención y atención de la violencia de género. Entre nuestras estrategias tenemos las Casas Refugio que garantizan la acogida de mujeres víctimas de violencia de género y sus familiares, y les brindan apoyo psicosocial, legal, pedagógico, nutricional y de primeros auxilios. En el último año y medio hemos acogido 429 mujeres y 422 niños, niñas y adolescentes acompañantes.

Asimismo, a finales de 2020 la Secretaría de la Mujer lanzó un nuevo programa de asistencia legal a víctimas de violencia de género en 5 hospitales, atendiendo a 1.073 mujeres en 2021. Más aún brindamos servicios psicosociales y legales gratuitos para mujeres víctimas de violencia de género a través de línea telefónica “Línea púrpura” (21.886 mujeres atendidas entre enero de 2020 y 31 de mayo de 2021).

Por último, ofrecemos capacitación a la Policía de Bogotá en enfoques de Derechos Humanos, Género e Interseccionalidad, y trato digno para ciudadanos LGBT y personas que trabajan en Actividades Sexuales Pagas. Esta estrategia ha cobrado especial importancia con el aumento de las protestas en Bogotá en los últimos dos meses.

En conclusión, Bogotá es pionera en el desarrollo económico y político de las mujeres y en la prevención y atención de la violencia de género en Colombia. Esperamos que nuestras políticas contribuyan a un futuro más seguro y equitativo para las bogotanas y que inspiren a otros gobiernos locales a invertir en el bienestar de sus ciudadanas.

Diana Rodríguez Franco

Secretary for Women at the Mayor’s office of Bogotá
Secretaria de la Mujer de Bogotá  

 

Ms. Rodriguez holds a PhD in sociology from Northwestern University in the United States and a master's degree in sociology from the same university. She graduated in Law and Economy from the Los Andes University in Bogota, Colombia.

She has vast experience as a human rights defender and researcher. As Deputy Director and Researcher at the Center for Law, Justice and Society Studies (Dejusticia) she worked on issues such as citizen participation, forced displacement, access to health and environmental policy. She has been professor at Los Andes University and a visiting professor at Lanus University (Argentina).

Her publications include: Radical Deprivation on Trial: The Impact of Judicial Activism on Socioeconomic Rights in the Global South (2015); Internal Wars, Taxation, and State-Building (2016) and Environmental Peace: challenges and proposals for the post-agreement (2017).

She was the founder of the campaign “Raising Peace”, which helped pregnant and lactating ex-combatants on their journey to peace.